Un hecho insólito y alarmante sacudió Avellaneda este martes por la noche: un hombre robó un auto, protagonizó una cinematográfica persecución policial y terminó baleado tras enfrentarse a tiros con agentes.
Lo que parecía un caso de inseguridad más se convirtió en escándalo cuando se confirmó que el delincuente es, en realidad, un efectivo de una fuerza de seguridad.
Todo comenzó cerca de las 20, cuando se emitió una alerta por un vehículo robado en el centro de Avellaneda. Minutos más tarde, personal policial logró identificar al sospechoso y se desató una persecución que se extendió hasta las inmediaciones del Puente Bosch. Lejos de detenerse, el conductor aceleró e intentó escapar por una zona de vías del tren Roca.
Durante la huida, se produjo un intercambio de disparos. El sospechoso recibió cinco impactos de bala: dos rozantes en la cabeza, dos en el pecho y uno en el costado del cuerpo. A pesar de las heridas, continuó la fuga hasta que finalmente perdió el control del vehículo y se estrelló contra una estructura cercana a un skate park, en la zona de Obreros de la Negra.
Rápidamente intervino el SAME, con la doctora Laura Patane a cargo, y el hombre fue trasladado al hospital donde permanece internado, fuera de peligro.
Las pericias confirmaron que se trata de un agente de 29 años, perteneciente a una fuerza de seguridad cuyo nombre no trascendió oficialmente. El hecho quedó caratulado como “robo automotor y resistencia a la autoridad”, y ya generó un fuerte revuelo tanto en el ámbito policial como político.
El caso abre interrogantes sobre la responsabilidad institucional, el uso del uniforme y la exposición pública en un contexto electoral cada vez más convulsionado. Mientras tanto, la Justicia continúa con la investigación para esclarecer el trasfondo del episodio que, por su gravedad, promete seguir dando que hablar.
